TRES CONTRA EL MUNDO

Yhon Pablo – Antonio Lipper – Pihuex



Tres amigos, tras veinte años, al fin deciden publicar sus sospechas literarias, desentierran sus recuerdos y hallan en una botella hojas a máquina de escribir Olivetti 32. A veinte años de distancia ya tuvieron un hijo, plantaron un árbol y el ¿libro?, juran que no demorarán otros veinte

—UNO–

INCOMPRENSIONES

POR: YHON PABLO – JOTAPE

Incomprensión, es cuando ella no puede dormir con la luz encendida y uno no puede leer a oscuras. Así empiezan las guerras.

Cuando le dije:

– “Te amo” ella me miró fijamente a los ojos y me preguntó.

– ¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué significa para ti la palabra amor? ¿Sabes por qué me amas? – o mejor ¿estás de verdad seguro que amas?

Ellas es así, puro cerebro, por culpa de sus inclinaciones por las cosas abstractas. De su necesidad de conocer todo según las leyes generales que las concretan. Más que una mujer parece un sabio. Maldita la hora en que este corazón tuvo que mirarla a ella.

Cuando le contesté que era muy difícil contestar a sus preguntas, me replicó que veía claramente que yo no la amaba. Continué insistiendo en mi declaración y ella, al fin, resultó creer en la sinceridad de mi afecto, pero dudó – me dijo –, que algo cuya realidad no intentas aproximarte por la reflexión del conocimiento pueda durar en tu mente mucho tiempo.

Yo me quedé pensativo y le rogué que me diese un plazo de dos días para contestar sus preguntas. Ella, aceptó.

Nos separamos y dos días después nos volvimos a encontrar durante un buen rato permanecimos en silencio. Ella estaba esperando mis respuestas.

Mira – le dije- cogiendo una piedra dejándola caer, mira esa piedra; no hay duda que ha caído (vamos a suponer que ha caído, aclaré) porque la conozco. No hay duda que ha caído, repetí, o al menos a tenido un movimiento en cierta dirección, de acuerdo a unas leyes que creemos conocer y no hace falta que analicemos hora.

Ella me miró como si entre los dos hubiese un microscopio.

Yo continué; en su trayectoria desde que yo la dejé caer, la piedra a atravesado varias zonas de luz y de sombras producidas, como puedes observar, por los rayos del sol que se filtran a través de la arboleda ¿no has notado cómo a veces la piedra brillaba y cómo otras no?

Sí, lo he notado, acepto.

Quizá en su corto viaje también, al tropezar con el polen de algunas flores, cambiando su perfume. Porque esta piedra huele, mira el musgo que la cubre. Huele su frescura, observa que si lo arranco la piedra sigue siendo piedra ¿crees que si ahora lo dejo caer de nuevo la trayectoria sería la misma de antes?

Tosí por aquélla explicación: luego continué; y eso no es todo ¿te has dado cuenta de que mientras la piedra caía allá en el fondo del parque, por aquélla vereda a cruzado una pareja de enamorados, cogidos de la mano? ¿Has percibido el ruido de un aeroplano que cruzaba el cielo mientras hacíamos esta interesante experiencia?No, no le he notado, me dijo sorprendida.

¿Ves cuán relativo es todo esto de llegar a conocer? ¿Tú crees que ese pequeño barrito que te está saliendo en la nariz no ha puesto su granito de arena en tu conocimiento? (relativo, por su puesto) de todo lo que a ocurrido aquí? ¿Acaso esas ganas de besar, por las madrugadas, cuando yo descanso tranquilamente no ha puesto, lo suyo para modificar tu estado de ánimo con pequeños matices que nos exigirían, para saber la verdad absoluta que pretendes, nuevos estudios o quizá nuevos descubrimientos que nos ayudarían en el conocimiento de la verdad posible?

Le mire a los ojos y concluí:

Pues bien, si un hecho tan sencillo en apariencia, si la simple caída de una piedra nos deja confundidos por su complejidad ¿Cómo puedes pedirme que te diga qué quiero decir cuando te digo que te amo? ¿Cómo puedo decir qué cosa es para mí el amor y averiguar las razones de mi afecto? Te amo, simplemente, y ya está.

Ella, permaneció varios minutos pensando en mis razonamientos. Luego habló.

Sé que la verdad está siempre lejos de nosotros. Sé que es como el horizonte que huye siempre cuando vamos a su encuentro. Sé todo lo que quieres decirme. Pero también sé que eso es poco para mí.

Dame otros dos días de plazo para meditar más todavía, le pedí.

Ella aceptó y al despedirse me apretó la mano como dándome alientos para la difícil tarea que me esperaba.

Pasaron los dos días y ella volvió. La vi desde mi escondite. Se sentó en el banco y estuvo esperando. No parecía nerviosa por mi retraso, quizá fuese que desde mi escondite no podía ver bien sus facciones. A las 2 horas miró su reloj y se fue. De allí mismo me fui a la Terminal, desde un moderno autobús (previo pago, por supuesto) me trajo a Huancayo donde resido tan tranquilo sin tener que estar explicando todo como si yo fuese un sabio.

De vez en cuando le escribo y un día de estos vendrá a visitarme y, ojala no se me ocurra decirle; te amo.

—DOS—

DELIRIOS

POR: ANTONIO LIPPER

Le escribo al amor,

Le escribo al sentimiento,

Más no escribo de mí porque saldría perdiendo

Y es que ya le perdí el encanto

A las noches estrelladas

Ya no me gustan

Los días soleados ni las mañanas risueñas

El licor ya no me embriaga,

El tabaco ya no afecta mis pulmones.

III

El cantar de los pájaros me disgusta,

El ver a Jesucristo crucificado

Ya no me lastima,

El pensar en el pecado

Ya no me da miedo

Y el vivir en el pecado

Hace que ya no almacene recuerdos

O el vivir en mi paz

No me diferencia de ese niño

Que llora sin pan.

—TRES—

CABALLEROS DE LA CANTINA
POR; PIWEX

Fútbol, sudor, música, fogatas… ayer fue mejor ¡

“Y si, en última instancia, caen al suelo «como muertos» después de haber absorbido tanta energía, es para juntarse con sus muertos, antepasados o dioses y recorrer nuevas regiones del tiempo y de la conciencia. De tal forma que la embriaguez en los Andes coloniales no se reduce a un mero exutorio escapista o compensatorio de la miseria u opresión…” Thierry Saignes

En algún lugar de la Mancha, de cuyo nombre tampoco quiero acordarme, viven los más notables caballeros de la cantina. Éstos son un grupo de amigos de singulares sentimientos y extravagantes costumbres, unidos bajo una causa común; la embriaguez. Sin ellos el mundo sería más triste.

Para ser parte de esta antiquísima religión se debe tener cualidades especiales; ser de una raza ancestral con sangre de tipo OH, tener aptitudes provistas de imaginación y conocimientos nada ortodoxos y, saber, entre otras tonterías, “química líquida”; calibrar la combinación exacta entre onzas de gaseosa y litros de ron…

En el sagrado recinto cantinero se discuten temas que atañen a la existencia humana y se desertan veladas de chistes… y se filosofa al mismísimo estilo de los antiguos griegos. En caso que se perciba una silueta de mujer; son poetas de una noche, ladrón de besos…

Son habitantes ebrios de la vida, que cabalgan borrachos a la muerte, para que la muerte diga: “estas almas han profanado la tierra sagradamente; vienen del infierno, se merecen el cielo”.

Así, deslizan su vida, bajo los humos esfumados del cigarrillo, haciendo eco a la música, rotando una copa incesantemente hasta que el vaso tenga sueño y se eche a dormir robando el sueño de los caballeros. Como después de cada jornada, se irán abrazados, cantando, evocando pasiones e ilusiones extraviadas, amores y quebrantos, delirios de estar vivo, desvíos de ideales. Y cuando la boca ya no puede hablar, hablan los ojos; no por pena alguna, simplemente porque el trago se expresa poéticamente a través de las lágrimas.

Continuará…

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