Gracias a ti me alimento de ilusiones

Es tu sonrisa que me inspira

a seguir esta travesía.

No llores niña mía,

por la madre tierra desangrada

por el llanto inocente de niños en contienda.

Canta la esperanza de alondras desgraciadas

que siguen cuajadas en el tiempo de las odas.

Ríe la codicia de los grandes pobres que gobiernas sin caricia

dominados de avaricia

con escudados de malicia.

Son tus trenzas que me gustan

por su belleza andina

en los pueblos del alma mía.

Son tus ojos que aún despiertos

lloran de alegría

recordando los tiempos que aún tejen ilusiones

que idolatran emociones.

Son tus pasos

los que sigo

buscando mi camino

pues el tiempo sin retorno

persigue a los años

añadiendo al museo eterno

números y sucesos.

Me gustan los recuerdos que cargas a diario

porque hilvanan mi camino

siendo cobijo en mis noches desoladas

porque callarme no puedo.

Aunque sean consonantes iré rompiendo el miedo

que llevo en mis adentros

abrigando los inviernos

de los días que se consumen.

 Son tus facciones

dibujadas en el tiempo

recordando cada momento

que la vida no detiene su camino

dejando para el recuerdo

tropiezos descocidos

y alegrías infinitas.

No llores, niña mía,

 ríe de alegría

por tu madre que te cría

y tu padre que perdura en su lucha

por nuestra madre tierra que presiente su condena.

<span class="has-inline-color has-primary-color"><strong>Autora: Judith Amaranta Huiza Soto</strong></span>
Autora: Judith Amaranta Huiza Soto

Egresada de la Universidad Nacional de Huancavelica, Maestra en Gestión Educativa por la Universidad Nacional del Centro del Perú, ganadora del concurso de poesía quechua: «Huk ñiqin Harawipi Atipanacuy».

Disfruta de la música de Manuelcha Prado:


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